Habitación propia

Te veré en la mañana

Cae la noche, vos te fuiste, me quito los tacones y me quedo en calzón. Mis pies tocan el piso frío y exhalo el aire que sostuve durante el día, saco la panza que mantuve en cautiverio todas estas horas. Estornudo sin pudor, me rasco los ojos y el delineador se riega. Abro el refrigerador y me rasco el hombro, disfruto calorías mientras bostezo y el gato se enreda entre mis piernas. Le hablo al gato, lo consiento con un lenguaje que solo él y yo entendemos. Vos jamás sabrás lo que hablamos.

Me desato el brassier y me lleno los pulmones en la comodidad de dos pechos sueltos. Vos no sabés como  se siente eso. Me veo al espejo como el tipo que me veía en la oficina, identifico lo que él observaba con tanta atención. Porque lo sé, porque me sé. Me río, pendejo. Vos no podés hacer eso, vos jamás podrás reír así.  Bailo con el disco que dejé la noche anterior, con toda la cumbia que en secreto aprendí. Vos te horrorizás porque no te movés así, porque vos sos recta.

Entro a la cama, me envuelvo con las sábanas frías, con la celulitis, con el olor a cansancio, con la voz ronca y uñas mordidas. Vos jamás te atreverías a eso. Miráme, envidiá esta libertad. Observá cuando no te hago caso y cuando todo se va dando porque en realidad se siente. Vos no podés sentir, vos sos una dama. Te tomo la cara con las dos manos, te obligo a mantener la vista hacia mi postura desvergonzada y pura. Identificá de donde vengo, aprendé el gesto natural. Me tenés miedo. Sabés que si me das espacio, te gobierno.

Te hablo a vos, versión apta al público. Oíme, mitad. Sos la mujer con la que salgo a trabajar o a buscar novio. Sos vos la que uso pero no disfruto. Sos vos mi traje, mi corsé. Sos vos la que me consigue las oportunidades y las cenas. Sos vos la que me tiene atrapada. Sos vos la buena, la civilizada, la limpia, la tranquila. Sería bueno que te desvanecieras con ese andadito delicado, con los tonos rosas, la voz suave, los besos sin furia y toda tu mujeridad. Sería delicioso que me dejaras sola, que me abandonaras y así pudiera ser esta que soy cuando nadie está presente.

Un día de estos te vas a ir, un día estos ya no te veré en la mañana.

Por: Desirée Cordón, texto e ilustración

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