Habitación propia,  Lidia

Laotong —“mi otro yo” o “alma gemela”—

De frente a esta gran ventana, me enfoco en un hermoso árbol al cual admiro y que es grande, verde y  viejo. He terminado de Leer “El abanico de seda” de Lisa See y rememoro con mucho sentimiento los lindos momentos de amistad que he tenido con otras mujeres. Esas cartas  y tarjetas de amor que compartí con ellas mientras estudiaba en un colegio de mujeres, todos esos “voy a llorar” frente a mi amiga confidente para anunciar que necesito su consuelo, las carcajadas compartidas al recordarnos de nuestros fracasos amorosos y esos gustos que ahora ya no podríamos volver a tener (espero), los correos intercambiados desde la distancia de otro país que ahora mismo se han vuelto videollamadas en cuarentena.  

Soy una mujer muy dichosa, he tenido amistades reales desde la infancia y que perduran hasta ahora, amistades desde hace algunos años pero tan íntimas que nos hemos hecho tatuajes iguales para dejarlo como registro, amistades diversas con las que compartimos una cita de algún libro, una confesión, un abrazo, salidas de vinos y chelas, la coincidencia de besar al mismo chavo y otras complicidades. 

Todas esas mujeres que hemos amado y que amamos, han sido siempre un sostén en nuestras vidas, hay amistades que serán como ese árbol viejo y grande que veo por mi ventana y hay otras que serán como suculentas, cortas en el tiempo pero fuertes e importantes en ese momento. 

La vida propia y la de las amigas a veces nos aleja, nos acerca, nos cambia. Creo que en algunos momentos no llegamos a entender el dolor de esa amiga a la que amamos y con el ánimo de ayudarle y querer cambiar su historia dejamos de verla tal y como es, dejamos de respetar sus decisiones. No es necesario que las entendamos, pero si somos compasivas podemos seguir a su lado, amando, sosteniendo y como dice Lu (mi amiga de hace 3.5 décadas) acompañarnos, ser compañeras de vida a través de un amor entre mujeres que resiste épocas, parejas, vidas nuevas, muertes, decisiones de vida. 

Un gran amor que resiste. 

México 18 de abril, 2020 año del covid-19

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